Carta de la Generación “X" a la generación "Z”
En París a 17 de octubre de 2026
Carta de la Generación “X» a la generación «Z”
Querido hijo:
Te escribo esta carta pensando en el panorama europeo fragmentado al que te estás
enfrentando a tus veintiún años, marcado por la crisis de vivienda, el encarecimiento de la
vida, las tensiones políticas, las juventudes gaseadas y apaleadas.
Los debates sobre el
futuro demográfico y laboral. A tu edad el mundo y Europa nos parecía un mapa de infinitas posibilidades.
Hoy cuando miro lo que está pasando en todo el mundo, me dan escalofríos. El pecho se me agita y la sensación de angustia crece, es una cruel pintura la que viene a mi mente
como el gran formato al óleo de John Singer Sargent “Gaseados”
Me doy cuenta que el suelo que pisas es mucho más complejo y desafiante del que me tocó a mí.
Reconozco tus incertidumbres, tus realidades, tú esfuerzo meteórico para afrontar un
mercado laboral que exige demasiado y ofrece poca estabilidad.
Desde el Liceo sufriste un choque cultural desproporcionado a tu capacidad de asimilación; entraste en anestesia
emocional, en un “modo avión” del cual tuvimos que rescatarte con angustiosa tristeza y lágrimas.
¡Te lancé el cordón rojo de mi alma hasta el fondo de tu desconexión pasiva y lo lograste!.
Me siento culpable de no haberte sostenido lo suficiente, pero también me siento orgullosa
porque lo superaste, le ganaste al sistema francés.
Mi niño te digo que no permitas que el ruido de la política o la ansiedad económica te quiten
el derecho a diseñar tu propio mapa de ruta.
Mi papel ya no es guiarte a ciegas por un mapa que yo misma ya no reconozco.
Mi papel será estar aquí, para ti, para sostenerte mientras, tú dibujas tú mapa.
Mi generación te debe admitir que:
Nosotros creímos que el progreso era una línea recta hacia arriba. Pensamos que la
democracia, los derechos sociales y el bienestar económico estaban garantizados para
siempre una vez que se alcanzaban, pensamos que los recursos serían inagotables y que
los estándares del éxito se medían por la productividad y la calidad total.
Crecimos en una época de transición entre el mundo analógico y digital, independientes y
pragmáticos.
Vimos que el título universitario tradicional era el camino seguro y directo hacia el éxito
profesional, navegando siempre en la resiliencia desde la adaptabilidad.
¡Nos equivocamos!
Les hemos heredado un entorno con una fuerte polarización social, un planeta al límite y
sistemas de bienestar bajo una inmensa presión.
Lamentablemente si hubiese tan solo una oportunidad de retroceder y hacer las cosas
diferentes…
con el corazón en la mano te digo:
«que lo haríamos igual», porque esa es la naturaleza del ser humano: hacer lo que puede con lo que tiene.
Lo que admiro de tu generación:
A pesar de todo esto no los veo rendidos, al contrario a tus veintiún años.
Veo en tu generación una empatía global que la mía no tenía y una conciencia climática real.
La generación Z ha demostrado que no tiene miedo.
Han roto el mito de que son una tribu puramente virtual, digital y apática de jóvenes frágiles.
Con su resistencia han logrado sumar el apoyo de asociaciones civiles y sectores de
trabajadores. Chalecos amarillos, agricultores, bomberos, maestros, cuidadores, activistas
climáticos, residentes de los barrios, jubilados: ¡Todos juntos!
Han liderado este estallido social histórico que desafía las estructuras de control
y han demostrado una capacidad de convocatoria y organización rápida,
masiva e hiperconectada, además exponen la violencia en tiempo real desmintiendo narrativas
oficiales.
No se dejan silenciar ni les interesa negociar con miedo al coste político.
Admiro su valentía en medio de las calles parisinas desde la Bastille hasta République.
Mi generación debe asumir la responsabilidad de lo que no quisimos ver:
Inflando burbujas inmobiliarias que hoy hacen que tú no puedas pagar un alquiler y mucho
menos comprarte un piso.
No quisimos ver que el planeta nos estaba avisando el colapso ecológico porque
preferíamos la comodidad del consumo rápido.
Consentimos la precarización del trabajo en nuestra carrera de la rata, permitiendo la
explotación laboral.
Permitimos que la política fuera un espectáculo de trincheras en lugar de una herramienta
para proteger vuestro futuro.
Hicimos la vista gorda mientras se desmantelaban los pilares de la sanidad, la educación y
el empleo estable.
Te estamos entregando un mundo en números rojos.
Una deuda climática brutal. sistemas de pensiones en la cuerda floja y una polarización
social extrema. Tristemente les hemos dejado una carga de incertidumbre en lugar de un legado de libertad.
Por todo esto hijo, ¡te pido perdón!. Perdón vida de mi vida.
Nos supimos cuidar el futuro que les pertenecía. Pero te doy las gracias.
Gracias por tu fuerza y tu juventud, por tus logros, porque desmontaron desarticularon y
salieron de la matriz, hackearon el algoritmo.
Olé sus cojones!
Querido hijo vuestro futuro no está escrito en piedra, no hay nada que perder y sí un futuro
por ganar.
Con todo mi amor para ti y mi fe en las generaciones futuras.
Tu madre que te ama hasta el infinito y más allá!
Atentamente.-
Adriana
Generación X
